24 de Noviembre: Women in Black. 20:00h. C/ Santiago con Constitución.
25 de Noviembre: Manifestación. 19:00h. Fuente Dorada.
Las violencias machistas son estructurales y adoptan múltiples formas. Una de las más crueles es la violencia vicaria, utilizada como castigo y control a través del daño a los hijos o personas queridas. Debemos pelear para garantizar la protección real de la infancia y su derecho a ser escuchada, situando siempre su bienestar en el centro. Su protección no puede depender de voluntades individuales, sino de políticas públicas firmes, con recursos suficientes y enfoque feminista. ¡Basta ya de revictimizarlas! La responsabilidad es de quienes las dejan desamparadas, a merced de sus agresores, y de quienes callan o miran hacia otro lado.
Las violencias interseccionales golpean con más fuerza a quienes el sistema patriarcal y capitalista vuelve aún más vulnerables: mujeres migrantes, racializadas, LGTBIQA , con cuerpos no normativos, mayores, con discapacidad o en situación de dependencia, así como mujeres cuidadoras, que también enfrentan la violencia en todas sus formas (también la institucional) cada día.
Visibilizar estas realidades y actuar desde una perspectiva inclusiva y transformadora no es una opción: es una necesidad. La interseccionalidad es clave para construir respuestas que no dejen a nadie atrás.
Desde CGT denunciamos la violencia institucional que revictimiza, invisibiliza o desatiende. Las instituciones que deberían garantizar derechos se convierten en agentes de exclusión, profundizando la precariedad y la exposición a otras violencias.
Centrar el foco en las victimas no ha funcionado: pongámoslo en los agresores. A ellos debe dirigirse la denuncia social, la culpa y la vergüenza.
Reclamamos recursos públicos, formación feminista, acompañamiento integral y autonomía real para todas las personas que sobreviven a la violencia. Y exigimos que la educación y la formación sean pilares fundamentales
de cualquier política pública contra las violencias machistas.
La violencia machista también se reinventa en las redes sociales, reproduciendo entre la juventud los mismos patrones de dominación y sometimiento. El acoso, la vigilancia y la humillación digital son nuevas formas de control patriarcal que refuerzan la desigualdad. La exposición constante a contenidos machistas, al culto al cuerpo y a vidas irreales amplifica el mensaje de violencia, subordinación y una utopía reaccionaria disfrazada de elección.
Exigimos una respuesta colectiva: prevención real, educación afectivo-sexual y alfabetización digital con perspectiva feminista para desmontarlas, y que las plataformas digitales asuman su responsabilidad frente a estas violencias.
Las guerras y los genocidios, como el que sufre el pueblo palestino, así como los desplazamientos forzados, son expresiones extremas de la violencia patriarcal, capitalista y colonial. No puede haber paz sin justicia feminista.
La culpa y la vergüenza deben cambiar de lado. No callar, no mirar hacia otro lado. La responsabilidad es colectiva: el silencio también es complicidad.
El 25N no es solo una fecha: es una lucha que sostenemos cada día, en cada barrio, en cada centro de trabajo y en cada espacio de vida.
Desde CGT mantenemos viva la denuncia todo el año, difundiendo cada feminicidio, cada asesinato, cada historia que el sistema intenta borrar.
Porque mientras haya una sola persona amenazada, no habrá justicia ni libertad.
Tu silencio te hace cómplice. No más violencias machistas.
Valladolid, 21 de Noviembre 2025